Artículos Psicoeducativos

Que nos enseña la Ansiedad desde el paradigma transpersonal

Como seres que existimos en diferentes planos, espiritual, mental, emocional y corporal; todos se encuentran unidos y vinculados a nuestra esencia o a nuestra alma, siendo manifestaciones de mensajes, información y señales desde el mundo espiritual.

Pero si tan solo pudiese ser fácil leerlos, detectarlos, para así ir corrigiendo nuestro camino cuando nos hemos alejado de él.

Estamos tan apegados a la información que transita en códigos convencionales, que esta sutileza pasa inadvertida.

Es así como la ansiedad, que es un estado de alerta, nos viene a informar a señalar que no estamos comprendiendo en realidad lo que es la vida. Cuando sobre dimensionamos el peligro y la amenaza, cuando creemos que podemos tener el control sobre lo que vivenciamos en la vida, cuando creemos que hay experiencias que deberíamos tener y otras que no, cuando catalogamos las situaciones como positivas o negativas, olvidándonos que la vivencia de la experiencia en el momento presente se traduce en el aprendizaje que vinimos a tener. Se convierte en un desafío el poder confiar, soltar y entregarnos a esta sabiduría superior, olvidándonos que somos tan ignorantes.

Si tan solo fuese fácil volver a conectar, estar ahí, este mundo sería el paraíso que debemos reclamar y que está destinado a nosotros.

Pero la vida es un constante movimiento que no puedo detener, palabras que marean mi mente, obligaciones, responsabilidades que me exigen constantemente y me sacan de ese estado pleno y tranquilo, donde la calma es la única regla; y sin tener un mapa, sin conocer las coordenadas, me pierdo en el camino y me alejo del lugar que más felicidad me ha permitido conocer.

Las crisis de pánico, como respuesta aprendida

Las crisis de pánico pueden entenderse, entre otras miradas posibles, como una respuesta aprendida. Esto significa que una persona puede llegar a experimentar una crisis de pánico frente a situaciones que, en un principio, eran neutras – como ciertos lugares, sensaciones corporales o circunstancias cotidianas – pero que terminan asociándose a una vivencia de miedo intenso.

Desde esta perspectiva, es posible que la persona haya tenido una primera crisis de pánico en un contexto aleatorio, que antes no le generaba ansiedad. Sin embargo, al experimentar en ese momento una respuesta automática de terror, acompañada de síntomas físicos intensos, ese lugar o situación queda asociado a la experiencia de miedo. De este modo, aquello que antes era neutro, se transforma en un estímulo condicionado que, por sí solo, puede comenzar a provocar ansiedad anticipatoria o incluso una nueva crisis de pánico.

Como resultado, la persona puede empezar a evitar dichos estímulos – lugares, situaciones o incluso sensaciones corporales – con el fin de prevenir la aparición de los síntomas temidos. Este patrón de evitación refuerza el miedo y puede hacer que la sola anticipación o el pensamiento sobre esa experiencia desencadene síntomas físicos y emocionales, incluso en ausencia de un peligro real.

La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) ha demostrado ser un tratamiento eficaz para los trastornos de pánico. Ayuda a las personas a identificar y modificar los patrones de pensamiento negativos y los comprotamientos que perpetúan el ciclo